Periodista

Fruta y cigarros eléctricos

Aparecieron de la nada, como en su momento lo hicieron los bazares asiáticos. Fruterías y tiendas de cigarrillos electrónicos se esparcen por las calles de Barcelona a un ritmo que da pie a la sospecha. En el barrio donde vivo, Les Corts, cerca de la entrada del parque de la Maternidad, hay un local que cada equis tiempo abre una frutería con un dueño diferente que al cabo de poco tiempo cierra el negocio para dar paso a otra frutería con diferente propietario. La casualidad del hecho reside en que en la acera del frente hay otra frutería y al lado de esta un Mercadona. Tanta competencia en un espacio tan reducido es difícil de explicar, a pesar de que el Camp Nou esté al lado, los seguidores no parecen haber cambiado su habito de ‘bocadillo y bebida’ por el de ‘plátano y manzana’. Qué será?

Del mismo modo que las fruterías, las tiendas de cigarrillos electrónicos también parecen multiplicarse como “los panes y los peces”. Por obra milagrosa, se han postulado como un sustitutivo de los cigarrillos tradicionales a pesar de que organismos como el Servei Català de la Salut hayan alertado que cuentan con substancias idénticas a las del tabaco, como la nicotina, además de otras substancias tóxicas. No hay evidencia probada científicamente que certifique que sirve para dejar de fumar. Pero aquí los tenemos, como substitutivo de ese producto que cada año se lleva 9.000 vidas en Catalunya. Si ya el hecho de gastar dinero para ahumar tu pulmones puede parecer un hábito estúpido, ridículo sería que ahora hiciéramos lo mismo pero con vapor. Del pulmón ahumado al pulmón al vapor.

Me pongo a comparar los dos boombs y me cuesta encontrar relación alguna, a no ser que sea el típico acto reflejo humano de compensar el vicio con algún regalo sano para el cuerpo. Fumo vapor, pero como una manzana para desayunar. Mi cuerpo lo agradece.

El problema que viene 

El director adjunto del periódico británico The Independent alertaba recientemente en un artículo que en el Reino Unido el consumo de e-cigarrettes va en aumento entre los menores de edad. Parece ser que este nuevo cigarrillo da un toque glamuroso, como lo fue en su momento el tabaco. Problema: este producto, según publicó la revista científica Chest, provoca problemas respiratorios a corto plazo. Solución? De momento ninguna, la Ley Antitabaco de 2011 no contempla este producto y solo Catalunya prohíbe consumir en los hospitales. Todo en stand by hasta que haya estudios científicos que concreten qué provoca en la salud de los consumidores activos y pasivos. Como siempre, poco a poco para no hacernos daño.

Publicado en El Periódico

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