Periodista

Jóvenes sin alfombra

Hace años el periodista Enric Juliana creo el término el català emprenyat para sintetizar en un solo concepto el sentimiento de los catalanes hartos de la gestión de las infraestructuras de Catalunya del gobierno central. Era el año 2007, por entonces el malestar tenia como núcleo los trenes de cercanías, el AVE y las obras del aeropuerto del Prat. Siete años después, este país está engendrando otro termino para definir una situación muy compleja que debe ser abreviada para que se entienda. Este otro hijo que nace del malestar bien se podría llamar joven jodido, ya que responde a ese individuo de más de veinte años que con la vista puesta en el futuro laboral que le espera tiene que irse del país en busca de su alfombra roja.

La frase

Quizás la afirmación que más he oído desde que empecé la secundaria, acabé bachillerato e inicié la carrera –incluso ya licenciado- fue: piensa que es importantísimo tener un muy buen currículum, saber idiomas y tener algún que otro máster. Hice cuentas, y entre carrera, tiempo fuera y “algún que otro máster” significa que hasta más de los veinticinco o veintiséis años no estaría listo para hacer prácticas no remuneradas –o con suerte con la mitad del salario mínimo interprofesional- en una empresa. También hice cálculos, y vi que de esta manera mi integración, y la de todos los jóvenes que quieren trabajar en algo relacionado con lo que han estudiado, en el mercado laboral sería la ideal para no salir en las cifras del paro durante la época de crisis. ¿Irse de casa antes de los treinta? ¿Con qué dinero?

Sin importancia

Se equivocan, e incluso se ríen de los jóvenes, los políticos que resumen esta situación como “movilidad exterior”[sic] o como una situación para “servir cafés en Londres” [sic]. ¿Es una opción largarse a servir cafés cuando más de un 50% de los menores de veinticinco años están en el paro? Les recomiendo recuperar las intervenciones que se oyeron en la comisión de políticas de juventud del Parlament. Era el año 2012, la actitud y las palabras del Secretari general del Departament, Enric Colet, y del Conseller d’Empresa i Ocupació, Xavier Mena, rozaron el menosprecio hacía un colectivo que dicen que será el que nos saque de la crisis. Quizá lo hará, pero con los de siempre ocupando la silla.

Es cierto, y no lo negaré nunca. Es importante saber hablar inglés o otra lengua, pero lo es más el dato que nos dice que España ocupa el puesto número veintitrés en nivel de inglés en un ranquing que analiza a sesenta países. ¿Es una buena posición teniendo en cuenta que desde primaria se imparten clases de inglés? Quizás también haría falta un poco de movilidad exterior ministerial para detectar el problema y no mandar a las nuevas generaciones a los Starbucks de Londres como solución.

Alfombra roja

Un buen currículum y poder hablar más de un idioma son sinónimos de alfombra roja delante del despacho del departamento de recursos humanos. ¿No lo sabían? Por lo visto hay detectores de excelencia en las empresas, y cuando se acerca un joven con gran formación se le extiende una alfombra roja como la de la noche de los Oscar para darle, en un momento, el lugar de trabajo que viene a conquistar. No recuerdo bien si es un puesto de trabajo o un billete de salida para servir cafés en Londres. Lo que está claro es que, una vez tengamos todo lo que nos piden, lograremos ese trabajo de media jornada que ansiamos para ser otro joven jodido por la situación.

Publicado en El Periódico

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