Periodista

Sé de qué hablo, conozco a un catalán

Vayan a una cena de aniversario, de empresa o de cualquier ámbito que reúna a mucha gente y saquen un tema de conversación, siempre hay alguien que sabe más que nadie de qué se está hablando. ¿Hablan de cómo cocinar pasteles? Habrá quien des de los cinco años los cocina. ¿La vida en Estados Unidos? Tranquilos, aparecerá quien estuvo una semana en Nueva York y nos analizará la sociedad americana con más precisión que el mejor sociólogo de Harvard. ¿El proceso soberanista catalán? Él tiene un primo segundo por parte de padre que es catalán, él, y solo él que tiene ese primo segundo por parte de padre podrá decir qué pasa en esta tierra. Sabe con precisión por qué quieren votar y cuál es la solución para desatascar el embrollo. Porque él, y sólo él, acaba su análisis con un “sé de qué hablo”.

Del mismo modo que un dato te puede garantizar la veracidad de un argumento, ahora en la política española se está poniendo de moda hacer referencia a los amigos y/o familiares de origen catalán para asegurar su teoría contra la consulta y la independencia de Catalunya. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, sabe de qué habla porque tiene un amigo catalán. La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, sabe de qué habla porque su abuela es catalana. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, sabe de qué habla porque él mismo es catalán y Aznar que es lo mejor para Catalunya porque habla catalán en la intimidad.

Ellos, que saben de qué hablan, nos dibujan una Catalunya donde se acabaron las reuniones familiares, la independencia y la consulta son temas que las ha roto. Es un lugar que fabrica independentistas en las escuelas contra su voluntad y que quiere tratar de extranjeros a los andaluces y a los extremeños. Somos una tierra que quiere poner fronteras, aislarse del mundo exterior y vivir en un sistema de autarquía. Esa es la Catalunya que sin darnos cuenta queremos los que apoyamos la consulta! Maldita sea!

Ellos, al igual que ese amigo que estuvo cinco días en Nueva York, nos dibujan una realidad basada en los tópicos. Muchas veces construyen su discurso sin siquiera preguntar –ejercicio que se propone la sociedad catalana el 9 de noviembre- o contrastar. Yo, que tengo familia andaluza, no tengo ningún reparo en decir “no puedo decir nada que sea representativo” cuando algún tema de actualidad de la comunidad se presenta ante mi. Antes prefiero preguntar. Preguntaron los socialistas a la sociedad catalana si esta quiere una reforma constitucional para formar parte de una España federal? Cómo saben los populares que la “Catalunya real” está a favor del statu quo? No conozcan Catalunya por su más allegados, interprétenla por su representación parlamentaria y por los dos tercios de diputados que están a favor de la consulta. ¿O no interesa hacerlo?

Publicado en El Periódico

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