Periodista

Silenciar todas las voces de Catalunya

Uno de los argumentos más potentes que suele utilizar el movimiento unionista se suele mover en el concepto del silencio. La mayoría “silenciosa”, los partidos “silenciados” por los medios y el ‘hashtag’ “parla la Catalunya silenciosa” como lema de convocatoria para la manifestación del 12 de octubre. Un argumento que perece en su misma concepción. Más allá del mito que sostiene la teoría que tanto Partido Popular como Ciutadans no tienen presencia en los medios catalanes, hagan un repaso a la entrevistas y tertulias donde han aparecido tanto Rivera como Enric Millo o Camacho en las últimas semanas, resulta curioso que se diga que no tienen derecho a expresarse cuando la postura que defienden –no a la consulta– impone el silencio a los silenciosos y a los ruidosos.

No votar, es callar. La distinción de las mayorías según el grado de decibelios que generan resulta un tanto cómico cuando se debería hacer, a mi entender, mediante el recuento de votos. Del mismo modo que se hace en las elecciones municipales, autonómicas y generales donde cada partido representa la fuerza y voluntad de la sociedad en un parlamento. Lo irónico de la situación reside en que el reto de la que se conoce como la mayoría ruidosa, es que los “silenciosos” voten. Porque votar es hablar.

Más que la Catalunya silenciosa, lo que hay ahora mismo es una Catalunya silenciada o obligada a callar. ¡Eh! Toda ella, incluyendo todas las sensibilidades: unionistas, federalistas e independentistas. Sí, el 12 de octubre hablará la que se considera silenciada por el proceso. Del mismo modo que estos tres últimos 11 de septiembre lo ha hecho aquella que pide voz y voto al gobierno central y este se lo niega. ¿No están ambas silenciadas?

El 12 de octubre habrá concentraciones para reivindicar la voz de los que consideran que no pueden hablar. Me pregunto, ¿no es una campaña que sin quererlo pide lo mismo que los ruidosos? Derecho a expresar su opinión.

Sin quererlo, implícitamente están diciendo lo mismo que los que salieron a la calle el 11 de septiembre: queremos hablar, acción que en democracia se materializa mediante el voto. Impedir votar es silenciar a todas la voces de Catalunya. Cuando los centros de opinión muestran que más del 70% de los catalanes quiere votar, es por algo. Catalunya, en todas su expresiones, pide voz.

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